Foto de Paco del Gastor en el Círculo Flamenco de Madrid el 16/11/2017, tomada por Rufo

Paco del Gastor y Antonio Reyes en el Círculo

Guitarra concierto:         PACO DEL GASTOR

Cante:                                      ANTONIO REYES

Toque:                                 PACO DEL GASTOR

Palmas:                                            LOS MELLIS

Jueves 16 de noviembre de 2017

Por encima de gustos y convicciones, resulta inapelable la capacidad de síntesis que adopta Antonio Reyes en su cante por fandangos. Incluso quienes no somos especialmente adeptos a este estilo, no tenemos más remedio que rendirnos ante esa irrefutabla tanda con que nos obsequió el de Chiclana en la sesión del Círculo. Evocando los matices de el de la Calzá y de Caracol nos dejó lo mejor de sí mismo. Hasta en el aparente y previsible encontronazo entre una guitarra de camino polvoriento como la de Paco del Gastor, homenajeado esta noche, y un cante tan de autopista como el de Reyes, la inspiración confluyó en el oficio de ambos. Una vez más, tradición y vanguardia en sustanciosa sintonía.

Foto de Paco del Gastor en el Círculo Flamenco de Madrid el 16/11/2017, tomada por Rufo

Foto de Antonio Reyes en el Círculo Flamenco de Madrid el 16/11/2017, tomada por Rufo

 

Igual que en esa adaptación que hizo Antonio en su cante por soleá, preocupado de servir de acompañamiento idóneo para la guitarra moronera de Paco. Y así se encontraron y sonaron ambos con la profundidad requerida en los cantes de salida del Paula, para luego buscar cobijo en los tres versos de la soleá corta de ámbito jerezano.

Antes nos había dejado una obertura de su recital por cantiñas, en consonancia con su filiación gaditana, y, sin apartarse ni medio compás de la estructura tradicional, resolvió ese cante con propiedad y redondez de manual.

Se dolió por seguiriya al transitar con firmeza desde Jerez a Los Puertos, para rematar con personal libertad, combinando la cabal de El Fillo con el cambio de Curro Dulce.

Y por bulerías… Mellis, Paco y Antonio dejaron bien claro que el compás es patrimonio del alma. Del alma y de la cultura popular de la Baja Andalucía.

En la primera parte –cortita y con sabor a gazpacho moronero- Paco del Gastor, como fantasma de un esplendoroso pasado que muchos nos resistimos a enterrar, había dejado constancia, a compás de seguiriya, farruca y soleá, de la esencia de ese eco identificable que parece abrazar la tierra. Cierto es que echamos un poco de menos la tanda bulearera con las formas que popularizase medio siglo atrás su tío Diego, pero aún planeaba sobre el escenario del Círculo ese soniquete con el que enloqueció hace pocas semanas el otro Diego, para más señas Diego de Morón.

(Inciso, para que nadie se pierda con los tocaores de allí y tanto nombre parecido: Diego del Gastor, fundador de la escuela; Paco del Gastor y Diego de Morón, sobrinos, éste último hijo del cantaor Joselero, a su vez cuñado de Diego del Gastor. Dani de Morón, sin parentesco directo con ninguno, y Paco de Amparo, sobrino-nieto de Joselero y de Diego del Gastor).

Que me corrija desde donde esté José Luis Gálvez, a quien inevitablemente –no podía ser de otra manera- quisimos dedicar la noche. Su repentina desaparición, cinco semanas atrás, nos ha dejado sin mucho aliento, y su hueco no es rellenable.

Eugenia, como ya te hemos dicho todos, sabes que estamos a tu laíto.

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